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El nuevo presidente paraguayo, Federico Franco

| 7/4/2012 6:00:00 PM

Actividad comercial en Paraguay está en stand by

Pese a la atención internacional, la crisis política en Paraguay apenas ha alterado la vida cotidiana de la población, entretenida hoy con el fútbol y, en algunos sectores, preocupada por el parón de actividad comercial que ha supuesto el cambio de poder.

Tras la marcha ayer de la misión internacional de la OEA, el nuevo presidente, Federico Franco, mantuvo hoy una agenda rutinaria: la reunión habitual de los miércoles con los altos mandos militares, otra con empresarios y una recepción en la embajada de EE.UU. con ocasión del 4 de julio.

Y el canciller, José Fernández, mantuvo la tensión internacional con el anunció de expulsión del embajador de Venezuela por presunta injerencia de su país durante la crisis que llevó a la destitución de Fernando Lugo como presidente, hace 12 días.

Pero el anuncio llegó con el país, futbolero hasta la médula, más pendiente de los dos partidos en que sendos equipos nacionales, Olimpia y Cerro Porteño, se jugaban un cierre anticipado del Campeonato de Liga, que finalmente se resolverá entre ambos el domingo.

La ciudadanía se ha tomado el cambio de poder con una tranquilidad que sorprende, pues Lugo aún contaba con una base popular aunque haya sido destituido por el Legislativo con el voto casi unánime de los partidos.

"El paraguayo es apático, conformista.
La gente no protesta porque falta instrucción y queda el temor heredado de la época de la dictadura" de Alfredo Stroessner (1954-89), observó hoy a Efe el dueño de un estacionamiento de vehículos.

"Todo el mundo se plaguea (se queja), pero nadie se manifiesta", lamentó.

Hay, y no sólo entre los más pudientes, quien repudia a Lugo por haberse acercado demasiado a los grupos de izquierda y quien lo ataca por su "desastrosa" vida personal, debido a los escándalos de paternidad que afrontó desde su llegada a la Presidencia en 2008, tras dejar la sotana de obispo.

"El 70 por ciento de la gente estaba en contra de Lugo", dijo a Efe una peluquera del centro asunceno, para quien el expresidente contaba sólo con el apoyo "de los pobres, que lo ven como un mesías".

Precisamente una última encuesta de hogares, efectuada a fines de 2011 y difundida hoy, refleja que durante el mandato de Lugo se redujo algo la pobreza, del 37,9 al 32,4 por ciento, con un 18 por ciento de indigentes que sobreviven con menos de 284.088 guaraníes (unos 65 dólares) al mes.

Con una entrada mensual promedio de 1,86 millones de guaraníes, muy poco más que el salario mínimo oficial, el 10 por ciento de la población concentra en sus manos el 40 por ciento del ingreso total, según el sondeo.

El discurso de "aquí no hay crisis" que se sustenta en el apoyo de la Iglesia, los poderes Judicial y Legislativo y el empresariado al nuevo Ejecutivo y en la ausencia de manifestaciones callejeras notables no oculta la inquietud general por el parón de la actividad comercial registrado en las últimas semanas.

Un parón que llueve sobre mojado en una economía en desplome, a causa de los estragos causados por la fiebre aftosa y la sequía en sus dos grandes rubros exportadores -carne y soja-, que registró en el primer trimestre del año una retracción del PIB del 2,5% frente al crecimiento del 4,4 de 2011.

"No hay movimiento, no vendo nada", dijeron a Efe varios comerciantes e intermediarios asuncenos.

"Los empresarios, grandes o chicos, están temblando", afirmó un consultor informático, que tiene en su cartera de clientes grandes importadores de alimentos de los países vecinos, preocupados por la incidencia que pueda tener la suspensión temporal con que el Mercosur ha castigado a Franco.

"Es verdad que todo el mundo estaba muy contento al principio, pero ahora están preocupados por las sanciones del Mercosur",
dijo la peluquera, que redondea sus ingresos con la venta de ropa en su establecimiento.

Paraguay, sin salida al mar, depende en gran medida de sus vecinos para la entrada de alimentos y otros bienes. "Si ellos llegan a cerrarnos, nosotros nos morimos de hambre", advirtió el informático, que describió un "país en suspenso", sin apenas actividad económica.

Un coreano y una brasileña que son pareja regentan una tienda de ropa en el casco viejo cifraron en 200.000 guaraníes su caja diaria, cuando antes era de un millón, y constaron que su clientela tiene miedo de gastar y prefiere callar.

EFE


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