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El concejal Rolando Andrés Camacho Casado ha negado sus vínculos con cinco firmas contratistas, pero cuatro de ellas registran como domicilio una casa suya en el Polo Club.

| 4/13/2011 12:00:00 AM

El Concejal del carrusel

Andrés Camacho Casado sería la ficha de varios contratistas en el Concejo de Bogotá. Desde Julio Gómez hasta Emilio Tapia.

El foco de la opinión está puesto por estos días sobre el estrado judicial en el que comparecen los miembros del grupo Nule. Su confesión sobre la manera como convirtieron la contratación pública en un coto de caza personal en el que manejaron a su antojo recursos públicos por $1,9 billones y la posible delación de sus cómplices en ese convite de corrupción son las dos principales expectativas que rodean el caso.

Sin embargo, la responsabilidad de otros agentes del sector público y privado en este entuerto no ha sido perdida de vista. De manera sigilosa, las autoridades comienzan a escudriñar, por ejemplo, qué papel han jugado algunos concejales de Bogotá en el manejo de contratos que se han convertido para algunos en fuente de enriquecimiento personal y fortalecimiento de feudos políticos.

Uno de los primeros nombres que ha llamado la atención es el de Rolando Andrés Camacho Casado, concejal del Partido de la U, considerado uno de los principales pupilos del contratista Julio Gómez. El crecimiento de su patrimonio personal -que no guarda relación con el nivel de sus ingresos como concejal- es hoy el caldo de cultivo para muchas dudas. En 2008 compró una casa para su madre, doña Leyda Rosa Casado de Camacho, en el exclusivo condominio sabanero Aposentos de Sopó, en Cundinamarca. Allí, según la firma Banca Constructora S.A., los precios de las casas con vista a espléndidos campos de golf oscilan entre $1.500 millones y $3.500 millones.

Por la misma época se hizo a una casa de recreo sobre la vía que lleva de Villa de Leyva a la Laguna de Iguaque, en Boyacá, y que comparte con su hermana Rosa Marie Camacho Casado. Sus amigos lo ven a menudo en un BMWX5 de color azul oscuro.

¿Cuál ha sido la fórmula de su éxito económico? La pregunta es obligada en el caso de un hombre cuya trayectoria pública es relativamente reciente. Se inició como edil y alcalde local de Kennedy durante la administración de Enrique Peñalosa. Después, llegó al Concejo de Bogotá donde su salario mensual, de acuerdo con el número de las sesiones a las que ha asistido, no ha superado los $17,2 millones.

Asesores y ex asistentes de Emilio Tapia, el ex vendedor de electrodomésticos en Sahagún que amasó una fortuna como gestor de contratos públicos en Bogotá, le enseñaron a Dinero los registros de las visitas que el concejal Camacho, casi siempre en compañía de su novia, le hizo a Tapia durante los años 2009 y 2010. "El doctor Tapia lo ha tenido como un hombre bien conectado en las esferas políticas y le ayudó a hacer negocios, como ocurrió también con los Nule", aseguró uno de ellos.

De acuerdo con los documentos, hubo un promedio semanal de dos encuentros en la sede de Indecón, donde funcionó provisionalmente Geos Construcciones, firma de Tapia. Además, realizaron juntos varios viajes al Festival Vallenato de Valledupar, a Barranquilla y a Miami. Los vuelos se hacían en un avión privado que era administrado por Óscar Bravo, proveedor de servicios logísticos. Bravo, sin embargo, se negó a entregar mayores detalles, pues dijo que no quiere verse envuelto en problemas o exponer su prestigio como empresario que, según explicó, ha trabajado para varias personalidades "entre artistas como Shakira, y príncipes del Lejano Oriente".

Su historia empresarial
Gloria Oramas Bautista, edil de Teusaquillo, le dijo a Dinero que la conexión de Camacho con la contratación pública viene de tiempo atrás. Documentos en mano, Oramas aseguró que Camacho, orientado por el "señor del maletín" -como llama a Julio Gómez, uno de los zares de la contratación en la ciudad- ha manejado detrás de bambalinas cinco empresas que comenzaron explotando contratos interadministrativos hechos por las juntas administradoras locales con Alma Máter (red de universidades públicas del Eje Cafetero y con la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (Unad).

Las empresas comenzaron a operar en 2004 con las razones sociales de Unuma, Coalde, Cordeci, Corcreo y GES, entre ese año y 2008, manejaron entre 40% y 50% de la contratación durante la gestión de Sandra Jaramillo González como alcaldesa de Teusaquillo. Cuando Oramas -que hizo parte con Gustavo Petro y Carlos Vicente de Roux de la comisión especial que revisó la contratación en Bogotá-, informó a los órganos de control sobre sus hallazgos, Camacho Casado quiso desmentirla y dijo que jamás conoció esas empresas ni tuvo relación con ellas ni con sus contratos.

No obstante, hay documentos que indicarían otra cosa. Cuatro de las empresas reportaron como domicilio una casa del barrio Polo Club, de propiedad del Concejal. La quinta funcionaba en otra casa del barrio Chicó Norte, a nombre de Giselle Cecilia Pertuz Casado, pariente suya. En el acta de sesiones 35 de la junta administradora local de Engativá, correspondiente a una sesión del 15 de junio de 2004, que se ocupó precisamente del tema de la contratación, consta que Camacho Casado se presentó en aquella ocasión como representante de la Unad en un contrato con la alcaldía local.

En 2008, las cinco empresas cambiaron de razón social y se lanzaron a negocios más grandes con el Distrito. Unuma pasó a llamarse Fundación Trabajando Unidos (Trau); Coalde es ahora Corporación Unión y Desarrollo (Undesa); Cordeci se convirtió en Corsocial, Corcreo ahora CAE y GES Fundación Gobierno, Estado y Sociedad. Ahora opera contratos con la Secretaría Distrital de Integración Social y del Fondo de Seguridad del Distrito, donde se encuentra la ex alcaldesa Sandra Jaramillo González.

En esa misma época creció su ascendiente político. Camacho jugó un papel importante desde el Concejo en la aprobación de vigencias futuras por más de $70.000 millones para la Unidad de Mantenimiento y Malla Vial del IDU. Su gestión coincidió en tiempo con sus contactos con Emilio Tapia, gestor de numerosos contratos ante la entidad.

Ex asesores de Tapia, que se declararon dispuestos a ratificarse en sus afirmaciones ante la Fiscalía, dijeron que Camacho consiguió cuotas importantes en despachos ejecutores y fiscalizadores de las obras públicas, cosa que atraía tanto a Julio Gómez como a Tapia.

Dinero enteró al concejal Camacho sobre los cuestionamientos en su contra. En la primera conversación, el dirigente político anunció que estaba dispuesto a hacer claridad sobre ellos, pero después no volvió a responder las llamadas. De todas maneras, ahora tendría en los escenarios judiciales un escenario para dar amplias y convincentes explicaciones.

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